Estoy realmente preocupada. Más aun cuando encuentro este video en Internet.
¿Cómo puedo remediarlo? Se aceptan consejos y sugerencias.
Eloisa Sabatini
Estoy realmente preocupada. Más aun cuando encuentro este video en Internet.
¿Cómo puedo remediarlo? Se aceptan consejos y sugerencias.
Eloisa Sabatini
Como os ha contado la pija de mi hermana, el otro día tuve la peor experiencia que un hombre puede tener. ¡Toda la tarde de compras con una mujer! ¡No sabéis lo que eso significa!
Jamás lograré entender cómo una mujer es capaz de ver tantas cosas en una tienda y no comprarse nada. Creo que es una gran incógnita que tardará años en resolverse. Lo peor de todo fue que tras someterme durante 3 horas como un auténtico esclavo, haciendo que cargara con todas las cosas que la mocosa pretendía probarse, no se le ocurrió otra cosa que montar ese numerito en la tienda. Pero la culpa la tienen mis padres, por pagarle los platos rotos. ¡
¡Creo que esta niña ya tiene edad para ponerse a trabajar y dejar de chupar tanto del tarro!
El domingo pasado se cumplieron cuatro meses desde el principio de año. Yo todavía no había comprado ropa y todas las cositas que las niñas tan monas como yo compramos desde las Navidades. Eso no podía ser así que le dije a Papá que me diese la tarjeta porque los pantalones Gucci ya los he usado una vez y me lo he probado tres. Era urgente que me comprase unos nuevos, de esos que vienen con unos diseños preciosos justo en el pliegue para que se noten mucho más mis piernas que tan en forma las tengo.
Y,¿qué pasó? Mi hermano Ali-Oli no estaba haciendo nada. Estaba tirao en el sofá (a veces creo que se cree Cleopatra) y Mamá le dijo que hiciera algo útil, como acompañarme.
¡Maldita sea! Ya fue suficiente con ponerme a limpiar como para que, encima, me haga llevar a mi hermanito para ir de compras.
Así que me fui al único centro comercial que puede satisfacer mis gustos: La Netro.
Intenté escaparme de las garras de mi hermano. Yo pensaba que se iría a alguna tienda de música para comprar algo y me dejase en paz. Pero, no. El muy diente de ajo me acompañó. Me dijo que no tenía dinero y que prefería ir conmigo. ¡Aaaaahhhhhhh!
Y nada, me aguanté. Por fin entré en la tienda Gucci. Y allí estaban...en el medio de la tienda...LOS pantalones Me medí esos directamente. Puedo hacerlo, tengo la figura de una maniquí así que no habría problema, pensé.
No os creáis que el problema fue que no me sirvieron. El problema fue mi hermano. Cuando salí del probador, me acerqué al espejo para ver qué tal quedaban en el culisnaquin.
Me quedaba pintado. Pero Ali-oli decidió gastarme una bromita. Se escondió en el probador, y cuando volví a cambiarme a la ropa con el que había ido, estaba el enano metido dentro. Cuando corrí la cortina, me dió tal susto que retrocedí un poco y me tropecé con un mostrador. Y ése mostrador tumbó una instalación que había, de esos que tienen vídeo y ropa y maniquíes en posiciones extrañas y cosas así que no entiendo. Hizo un extraño efecto domínó que llegó hasta el escaparate. Parecía como si hubiese pasado un tornado.
Pero eso lo pagará papá. Lo peor de el caos que montó el idiota de mi hermano fue que se rompieron mis pantalones nuevos. Ahora tengo una raja por ahí. Para el verano igual vienen bien pero para mi vida social...¡Estoy perdida!
Nicola Sabatini
No me bastaba con tener una familia de locos sino que además mi equipo se está volviendo loco. ¿Entra en alguna cabeza que en tres meses pasen tres presidentes por el Madrid? No se la respuesta, pero en la mía no.
Esto es peor que el departamento de Relaciones Internacionales de la editorial, en el que trabajan seis personas, sin jefe (cada uno es su propio jefe), pero a la hora de salir al extranjero, el director general manda al que a él le interesa. Normalmente el "agraciado" es el que más coñazo esté dando en ese momento.
La otra opción para "apuntarte" al viaje es que el director tenga interés por conocer más en profundidad a un miembro de tu familia. En mi caso, realmente no me importa nada salir a promocionar la editorial ¡¡¡Todo sea por salir unos días de esta jungla y alejarme de esos especímenes que llevan mi apellido!!!
Si esto no era poco, el Barça, para dar motivos al Tato (compañero de penas junto a Johnnie Walker) para que se siga riendo de mí, no tiene otra cosa mejor que hacer que clasificarse para la final de la Champions.
Ojala lo de Paris fuera todo, pero además de esto, hay ahora una canción, que hay quién dice que va a ser la "Canción del Verano" (estas canciones lo son no por ser la mejores, sino por ser las más rallantes y repetitivas del mercado).
La dichosa canción, además de rallante tiene un título orientativo de su nivel musical: "Yo Via Jase Un Corrá". Si quieres deprimirte un poco solo tienes que mirar el video de abajo. Mucho ánimo, porque esto no ha hecho más que empezar.
Luiggi Sabatini
Esto es lo último, que mi mujer me obligue a estar encerrado en mi casa durante toda la Semana Santa por querer callar a las arpías de sus amigas que le dicen que está vieja y que es tan agarrada que no sale de vacaciones para no gastar. Es cierto que no nos sobra el dinero, ya que el único que trabaja en esta casa es el menda y el resto no hacen más que gastar en tonterías, en modelitos, en alcohol, en tabaco... UN AUTENTICO DESPROPÓSITO DE ECONOMÍA FAMILIAR.

Eso sí, como se cumpla lo que pronostica mi querida esposa (que me toque la lotería), se van a enterar, pero no por lo que yo les diga, sino por lo que no les voy a decir o hacer. Me iré antes de que nadie lo advierta y no me volverán a ver la jeta. A ver cómo se compra Nicola esos modelitos tan caros y tan faltos de tela, a ver quien le costea a ese vividor y gorrón sus botellones y sus cartones de tabaco... yo no!
Luiggi

Está bien, muchas veces hago cosas por aparentar. Pero, quién no se encierra en casa para que los vecinos se crean que nos hemos ido a Francia de vacaciones de Semana Santa. Es que todas tenemos nuestros trucos para mostrar algo que nunca podríamos conseguir de otro modo. Además, las arpías que se dedican a poner a parir hasta a las madres que las parió, les viene muy bien darles con un canto en los dientes. Taparles la boca, que es donde más les duele.
Yo que soy mujer sincera y agradable con los demás, tengo especial interés en desenmascarar a todas esas que se creen duquesas y que en realidad siguen las reglas de la compra EFM (estamos a final de mes), aplicado a su caso particular, la compra EDT (esposa de dentita tacaño).
Otro motivo para sacar esta técnica a la luz es que Nicola no se entera de que todas sus amigas de chicle en la boca hacen lo mismo. Y yo estoy harta de que me cueste el dinero. Así que por favor, Nicola, si lees esto toma nota.
Este tipo de compras tienen sus ventajas. La más importante es que te tiene entretenida varias tardes y puedes disfrutar de tus compras durante mucho más tiempo. ¿Qué interés tiene querer algo, pasar la tarjeta y punto? Así es mucho más divertido.
Seguro que ahora hay alguna por ahí que pone caras raras delante de la pantalla. Seamos sinceras, quién no ha hecho esto alguna vez, quién no ha encontrado en el mercadillo o en el rasto algo y se escusa diciendo que es igual a lo que vio anteyaer en tal o cual tienda. ¿Qué crees que hace la Pantoja con Paquirrín? ¿Acaso los pantalones de Cachuli no los encuentras en Alcampo con dos ceros menos en la etiqueta?
La percha la pone una y las ideas las ponen los escaparates de lujo. El precio es un mero acompañante.
Cuando anuncié que venían el fin de semana mi hermana Matilde y su familia ya presentía la catástrofe. No porque Luiggi pusiera mala cara (hasta que desprecien a su familia se acostumbra una) sino por la alegría de Oliver.
Matilde se casó con un hombre de montaña muy majete, Gerardo. Mi hermana Matilde, para que os hagáis una idea, es del carácter de Nicola, aunque un poco más agradecida.
Tiene una hija preciosa, guapa como ella sola, aunque tímida como pocos. Matilde está empeñada en que se presente a todos los casting para hacer anuncios de champú, porque está convencida la niña tiene futuro como modelo. Tiene algo de razón, por lo menos la niña ha llegado a ser Miss Pelo Bonito de Pantene y la verdad es que es una ricura.
Cuando llegaron estaban todos fuera. A Luiggi le entró un antojo, algo sospechoso, por cierto, de comprar calcetines y se fue a la ciudad. Nicola aprovechó la ocasión para llenar el coche de amigas e irse al centro comercial. El único que permaneció, Oliverio, que se cambió de ropa y se echó colonia. ¡Oh, milagro! Entraron, saludé efusivamente a mi hermana y Oliverio se quedó, rojo y adolescente perdido mirando boquiabierto a Fátima. Yo que le miraba por el rabillo del ojo me dí cuenta de como despertaba del shock y se acercó a Fátima lentamente, con cara de dandí romántico para decirle:
—Hola, nena
¡Ay, Dios mio! Tanto botellón, tanto chuleo para luego cagarla así.La pobre de Fátima, tan tímida, no se recuperó de ese golpe.
Pasaban las horas y Oliver se envalentonaba. Le invitó a “pasar la noche de su vida” y a “dejar que el mundo gire a nuestro alrededor”. ¿Cómo un niño tan vago, y con esas pintas, puede ser tan ridículamente cursi? ¡No me explico quién le habrá educado!
La cena pasó sin más novedad que las mamarrachadas que Oliver lanzaba una tras otra hasta que fue a ducharse antes de la juerga. Así que se largó al baño. Fámita estaba agotada. Fue al baño para ducharse antes de acostarse (costumbre de pijos, sin duda) cuando recordó que Oliverio estaba por allí desde hacía rato. Así que se retiró.

Pasó un buen rato hasta que decidió volver al cuarto de baño. Entró y comenzó a enjabonarse. Entre silbidos y tarareo de alguna melodía, escuchó toser a alguien dentro del cuarto de baño. Dio un grito. Sacó cuidadosamente la cabeza por la cortinilla, y nada. Pero antes de seguir con su ducha volvió a asomar la cabeza y justo entonces apareció de la cesta de la ropa sucia Oliverio.
Fátima gritó como una energúmena y del susto se cayó de espaldas con tan mala suerte que se golpeo un el ojo con el grifo de la ducha. Oliver, tan valiente él, salió corriendo viendo la que había armado.
Subimos, escuchando los gritos, para ver que pasaba. Menudo espectáculo vimos Matilde y yo. Todo el cuarto de baño lleno de ropa sucia desperdigada. Y en la ducha, tras las cortinas, a una pobre niña, con el ojo morado, que ya no servía para modelo.
¡Cómo pille al guarro de mi niño!
Eloisa Sabatini