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La Coctelera

Los Sabatini

Una familia un poco peculiar que trata de resolver sus diferencias en este campo de batalla.

Categoría: Nicola Sabatini

3 Mayo 2006

Adiós a la fama

El domingo pasado se cumplieron cuatro meses desde el principio de año. Yo todavía no había comprado ropa y todas las cositas que las niñas tan monas como yo compramos desde las Navidades. Eso no podía ser así que le dije a Papá que me diese la tarjeta porque los pantalones Gucci ya los he usado una vez y me lo he probado tres. Era urgente que me comprase unos nuevos, de esos que vienen con unos diseños preciosos justo en el pliegue para que se noten mucho más mis piernas que tan en forma las tengo.

Y,¿qué pasó? Mi hermano Ali-Oli no estaba haciendo nada. Estaba tirao en el sofá (a veces creo que se cree Cleopatra) y Mamá le dijo que hiciera algo útil, como acompañarme.

¡Maldita sea! Ya fue suficiente con ponerme a limpiar como para que, encima, me haga llevar a mi hermanito para ir de compras.

Así que me fui al único centro comercial que puede satisfacer mis gustos: La Netro.

Intenté escaparme de las garras de mi hermano. Yo pensaba que se iría a alguna tienda de música para comprar algo y me dejase en paz. Pero, no. El muy diente de ajo me acompañó. Me dijo que no tenía dinero y que prefería ir conmigo. ¡Aaaaahhhhhhh!

Y nada, me aguanté. Por fin entré en la tienda Gucci. Y allí estaban...en el medio de la tienda...LOS pantalones Me medí esos directamente. Puedo hacerlo, tengo la figura de una maniquí así que no habría problema, pensé.

No os creáis que el problema fue que no me sirvieron. El problema fue mi hermano. Cuando salí del probador, me acerqué al espejo para ver qué tal quedaban en el culisnaquin.
Me quedaba pintado. Pero Ali-oli decidió gastarme una bromita. Se escondió en el probador, y cuando volví a cambiarme a la ropa con el que había ido, estaba el enano metido dentro. Cuando corrí la cortina, me dió tal susto que retrocedí un poco y me tropecé con un mostrador. Y ése mostrador tumbó una instalación que había, de esos que tienen vídeo y ropa y maniquíes en posiciones extrañas y cosas así que no entiendo. Hizo un extraño efecto domínó que llegó hasta el escaparate. Parecía como si hubiese pasado un tornado.

Pero eso lo pagará papá. Lo peor de el caos que montó el idiota de mi hermano fue que se rompieron mis pantalones nuevos. Ahora tengo una raja por ahí. Para el verano igual vienen bien pero para mi vida social...¡Estoy perdida!

Nicola Sabatini

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1 Abril 2006

Otra más

Ali-Oli es tonto. Sólo a un piojo como a él se le ocurre hacer un macrobotellón en casa. Se nota su edad. ¿Es que no entiende que el botellón es para encontrar a tú media naranja? Claro, éstos niños, los amigüitos de Ali-Oli, se creen super guays sólo porque han podido mezclar un poco de Don Simón y de Pepsi...
Yo lo he conocido. Yo prefiero llamarlo mi medio kiwi. Es un poco más bajo que yo y los zapatos que usaba no eran, como puedo decirlo, em, un poco feitos. Más bien fuera de moda. Tiene cara un poco de crío. En principio pensaba que era uno de los coleguillas de Ali-Oli, pero no creo, no es tan pesao.

Pero es encantador. Lo primero que me dijo cuando se me acercó fue: "¿Tomas Coca-cola light con el ron porque crees que estás gorda? Pues no lo estás." ¡Qué palabras tan tiernas!

Estoy en las nubes. Cuando estoy así sólo se me ocurre peinarme y maquillarme como la princesa Carolina de Mónaco.

Estuvimos charlando un ratillo en la sala de estar de mi casa. Fue gracioso porque al entrar me tropecé con una de mis amigas. Se había emborrachado, la pobre. Mientras hablábamos, me fui dando cuenta de una peste que nunca había olido antes. En un principio pensaba que Luiggi había regresado de la casa rural, pero era un demasiado fuerte. Hasta que de repente, sale un gato de detrás del sofá y ataca a mi nuevo amor. Le arañó toda la camisa y se la dejó hecha mierda. El pobre se fue corriendo del susto que se llevó. Me dejó plantada para nunca volverle a ver.

Luego me enteré que era un gato callejero que el imbécil de mi hermano trajo a casa en una de sus paranoias greenpeace-antiglobalización-petalovers.

Por alguna razón, creo que mi familia quiere destruírme.

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10 Marzo 2006

No es justo.

No se lo digan a mis padres, pero los he estado espiando. Tal parece que mi padrecito se va a ir cons sus "amiguitos" a una casa rural para llevar un tal Plan P. En serio, no creo que esté muy bien que un viejo como él esté haciendo planes así. Claro, pero como es el jefe de la choza, porque así vivimos, en una choza, sólo hace falta que vengan unas gallinitas con su gripecita aviar y nos pongamos todos mal y entonces no pueda ir el próximo sábado con las niñas de compras.

¿Qué decía? Ah, sí, pues, como es el jefe, o al menos eso dice porque a "Ali-oli" no hay quién lo controle. Imagínate, el otro día vinieron unos coleguilas a casa, bueno, a la choza, y estuvieron tocando toda la tarde. ¡Por favor! ¿Es que una mujer, tan preciosa como yo no puede dormir un poco para mantener su cutis completamente libre de arrugas o de cualquier marca de esta vida tan dura que llevo?

La cosa es que yo quiero irme a Ibiza todos los fines de semana de éste mes. Y el mes que viene a Acapulco. Y hay del viejo si me dice que no. Si mi padre se puede ir, entonces me voy yo. Y, ¡Ay de aquél que se interponga! Le voy a arañar hasta el alma con estas uñas que me puse, tan bonitas y tan a la última.

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2 Marzo 2006

Nicola ¡Fantástica!

Hola soy Nicola, pero entre mis amigas me llaman Nico(dicen que va mejor con mi tinte de pelo, aunque siempre me llamen Nico sea el tinte del color que sea).

Hace dos meses mi padre, Luiggi, me dió mi primera tarjeta de crédito. ¡Hace dos meses! Yo, de 22 años, o sea, adulta, tengo una tarjeta de crédito desde hace sólo 2 meses. ¿Quién cree mi padre que soy?

Yo se lo decía muchas veces - Papá, tengo que vivir de algo. Voy a terminar la carrera éste año. ¿De qué voy a vivir, de mi propio trabajo? Pues no. Hasta que no me case, de aquí a 20 años, no pienso ni mover un dedo. Así que, ¡dame una tarjeta ya! -

Él dice que se la he robado, pero eso no puede ser porque le pregunté si me la podía llevar aquel día en que me la dió, aunque no sé si me oyó porque él estaba durmiendo. Mi hermano, Oliverio, yo le llamo Ali-oli, es más asqueroso que un diente de ajo mezclado con un litro de mayonesa podrida, con ése pelo de pincho que se ha puesto...Pues Ali-oli siempre se lo está recordando a Papá que tengo su tarjeta. ¡No lo aguanto!

Eloisa, mi madre, es una vieja que no me deja en paz. Siempre me está diciendo que la ayude un poco en casa. ¡Por favor! Yo, que me acabo de pintar las uñas. Ay, lo tendré que hacer porque la pobre ya no da para mucho…

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Sobre mí

A circunstancias excepcionales, medidas excepcionales. Los Sabatini somo una familia untanto peculiar a la que ya no nos queda otra que resolver nuestras diferencias en este lugar.

La familia

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