No me bastaba con tener una familia de locos sino que además mi equipo se está volviendo loco. ¿Entra en alguna cabeza que en tres meses pasen tres presidentes por el Madrid? No se la respuesta, pero en la mía no.
Esto es peor que el departamento de Relaciones Internacionales de la editorial, en el que trabajan seis personas, sin jefe (cada uno es su propio jefe), pero a la hora de salir al extranjero, el director general manda al que a él le interesa. Normalmente el "agraciado" es el que más coñazo esté dando en ese momento.
La otra opción para "apuntarte" al viaje es que el director tenga interés por conocer más en profundidad a un miembro de tu familia. En mi caso, realmente no me importa nada salir a promocionar la editorial ¡¡¡Todo sea por salir unos días de esta jungla y alejarme de esos especímenes que llevan mi apellido!!!
Si esto no era poco, el Barça, para dar motivos al Tato (compañero de penas junto a Johnnie Walker) para que se siga riendo de mí, no tiene otra cosa mejor que hacer que clasificarse para la final de la Champions.
Ojala lo de Paris fuera todo, pero además de esto, hay ahora una canción, que hay quién dice que va a ser la "Canción del Verano" (estas canciones lo son no por ser la mejores, sino por ser las más rallantes y repetitivas del mercado).
La dichosa canción, además de rallante tiene un título orientativo de su nivel musical: "Yo Via Jase Un Corrá". Si quieres deprimirte un poco solo tienes que mirar el video de abajo. Mucho ánimo, porque esto no ha hecho más que empezar.
Estoy indignao, esto parece una sociedad comunista en la que no existe la libertad. En el trabajo el jefe no para de exigir que aumentemos la velocidad revisando libros en busca de erratras, en mi casa, (porque sí es una casa, un hogar, aunque otros/as lo nieguen) no me dejan irme a pasar un "finde" con los amigos a una casa rural.
Si alguien quiere la guerra, la tendrá, pero el futbol y las vacaciones no me las quita nadie. Además de querer quitarme mis días libres esa arpía de mi mujer, cuando defiendo mi postura no duda en correr detrás de mí por la casa para pegarme. No es que esté denunciando casos de violencia doméstica, pero la verdad debe ser dicha: EL OTRO DÍA ME METIÓ UN BOFETÓN CUANDO VEÍA EL FUTBOL.
Lo dicho, el Plan P como lo han bautizado no se suspende y gracias a esta oposición estamos preparando un "pequeño viaje" a Alemania a finales de junio "para promocionar la empresa".
Ya iré comentando cómo van los preparativos del fin de semana, por lo pronto ya tenemos la casa rural alquilada.
¡Lo que me faltaba! ¡La máxima expresión del machismo! Os cuento porque estoy indignada.
Mi querido esposo lleva algo más de una semana diciendome que quería irse a una casa rural. Plan solo P, le llama. Y no me preguntes porqué, porque no tengo ni idea. La cuestión es que pretenden pasarse el fin de semana jugando a la PlayStation, viero el canal de deportes 24h y bebiendo cerveza. ¡Qué plan tan divertido! Nunca comprenderé a los hombres.
Yo quería irme con él y con las mujeres de sus amigos, que son unas arpías bastante divertidas, para bailar con el Batuka y enterarme de las últimas novedades del barrio. Así que se lo dije a Luiggi con toda claridad.
—Amor mío, quiero irme con vosotros y hacer también un plan con mis amigas.
Claro, yo esperé al mejor momento que encontré. Estaba viendo al Barça y justo cuando solté la frase, el árbitro pitó un penalti a favor de los ingleses esos. Y claro, no se enteró. Empezó a filosofar sobre cómo la FIFA elige a los árbitros y sobre lo patéticos que son y... Qué se yo.
Hoy, durante la comida he vuelto a intentarlo:
—Amor mío, quiero irme con vosotros y hacer también un plan con mis amigas.
—Tú, tú... —y soltando una risita odiosa, continuó— Tú si quieres venir, tendrás que hacerlo para lavarnos los platos.
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Le pegué un bofetón que tuvo que meterse en cama, y allí está tumbado con la cara inchada y sin poderse ir con sus amigos. Y eso sí, mientras siga sentando cátredra no conseguirá muchos planes más.
A circunstancias excepcionales, medidas excepcionales. Los Sabatini somo una familia untanto peculiar a la que ya no nos queda otra que resolver nuestras diferencias en este lugar.