Hogar, dulce hogar
Ya vés la pandilla que tengo montada en casa. El hogar. Menuda mentira eso que venden las revistas de decoración. ¡Hogar! ¿Cómo podemos llamar a esto hogar?
Mi querido y estupendo marido está todo el dÃa de viaje. Cualquier escusa es buena para irse de congreso con la editorial y yo ya no sé que pensar. No es que sea celosa pero alguna que otra vez ha venido con alguna copa de más y la chaqueta le huele de vez en cuando a perfume de mujer. ¡Pobre! Con lo que me quiere... En el fondo es un sentimental. Pero claro, mi amiga Patricia habla todos los dÃas de infidelidades y claro, una es vulnerable...
La Nicola es una pija redomada. ¡Qué petardo de mujer! Todo el dÃa con eses pa'riba y eses pa'bajo. Que si los luisbuton, que si se va de copeo en la keli de la Agatha, que si quiere ir de viaje de fin de curso a las playas de Mallorca... Insufrible.
Y Oliverio. ¡Ay, Dios mio, Oliverio! Música y más música. Esos gritos, esas pintas. Entiendo que si una no es rebelde a los 15 años es preocupante, pero una cosa es ser rebelde y otra que tener que aguantar a esas muchachas exhuberantes en la pared, esos DVDs con conciertos de mamarrachos que cortan a una vaca por la mitad. Son tantas cosas: la play, los kolegas, las pivas... Una vergüenza. Y encima no me estudia.
Con este paronara, por favor, no me habléis de hogar...
Eloisa Sabatini

javi dijo
El padre manda, que nadie le toque la moral
9 Marzo 2006 | 12:44 PM