No es justo.
No se lo digan a mis padres, pero los he estado espiando. Tal parece que mi padrecito se va a ir cons sus "amiguitos" a una casa rural para llevar un tal Plan P. En serio, no creo que esté muy bien que un viejo como él esté haciendo planes así. Claro, pero como es el jefe de la choza, porque así vivimos, en una choza, sólo hace falta que vengan unas gallinitas con su gripecita aviar y nos pongamos todos mal y entonces no pueda ir el próximo sábado con las niñas de compras.
¿Qué decía? Ah, sí, pues, como es el jefe, o al menos eso dice porque a "Ali-oli" no hay quién lo controle. Imagínate, el otro día vinieron unos coleguilas a casa, bueno, a la choza, y estuvieron tocando toda la tarde. ¡Por favor! ¿Es que una mujer, tan preciosa como yo no puede dormir un poco para mantener su cutis completamente libre de arrugas o de cualquier marca de esta vida tan dura que llevo?
La cosa es que yo quiero irme a Ibiza todos los fines de semana de éste mes. Y el mes que viene a Acapulco. Y hay del viejo si me dice que no. Si mi padre se puede ir, entonces me voy yo. Y, ¡Ay de aquél que se interponga! Le voy a arañar hasta el alma con estas uñas que me puse, tan bonitas y tan a la última.
