Macrobotellón en casa
¡Mis padres me han castigado! Al parecer, la Nicola esta de las narices se enteró de mis planes. Y como no pudo encontar ningún hotel superior a 4 estrellas libre en Ibiza, ¡no tuvo mejor idea que contactar con sus amigas a través de sus beepers anunciando una fiesta de pijamas para todo el fin de semana! ¡Vosotros sabéis lo que son siete repipis chillando, comiendo chicle, y probándose ropa hasta altas horas de la noche! Creedme que no podía pasar por tal penitencia, no acabaría saliéndose otra vez con la suya. Así que mantuve en pie la fiesta. Es más, avisé a todos los colegas para que comenzaran con el envío de un e-mail masivo anunciando la celebración de un macrobotellón en casa de Los Sabatini. ¡Conseguiría hacer la fiesta más grandiosa de la historia y las niñas pijas saldrían escandalizadas! La fiesta fue un exitazo, y las petardas estas tuvieron que desalojar. El problema fue que la televisión vino a grabar el acontecimiento, y no caí en la cuenta de que en ese mismo momento mi padre estuviera viéndonos en la Casa Rural en la que descansaba con sus amigos. La bronca fue descomunal, y creo que llegar a un acuerdo con los viejos será complicado.
